14.5.12

Subtes :Verdades y picardías. Aumenta el conflicto.





El gobierno nacional fuerza al gobierno porteño a sentarse en la mesa de paritarias de los empleados del subte junto a la concesionaria Metrovías, al punto que la semana pasada envió a la Policía Federal a buscar a un funcionario. Ese empleado de Mauricio Macri es Juan Pablo Piccardo, titular de la empresa estatal porteña Subterráneos de Buenos Aires. Jaja, un empresa dedicada a los subtes que no controla los subtes, excepto la línea H, la nueva en esparcimiento cuya construcción comenzó el ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra. (conocé la historia de los subterráneos porteños).
¿Entonces de quién es el subte? Obviamente, de los argentinos, pero los gerencia la ciudad de Buenos Aires.
El gobierno nacional mantiene un contrato de concesión con Metrovías que vence en 2017. Si ese acuerdo caducara hoy, Macri no tendría escapatoria. De eso se trata la transferencia, de transferir el contrato de concesión.
El gobierno nacional no lo ha logrado ni siquiera con una ley del Congreso ya promulgada que ratifica el traspaso y endosa además, el control sobre las 33 líneas de colectivos cuyo recorrido no pasa de la frontera de la Capital Federal.
Se anuncia un conflicto de proporciones si no hay acuerdo salarial. El gobierno nacional busca que Macri se haga cargo, pero terminaría aumentando el subsidio para cubrir la suba de sueldos ya que Metrovías dice que no le alcanza.
Es una pena que Macri haya devuelto la responsabilidad que asumió en enero pasado cuando firmó que aceptaba controlar el servicio y aumentó inmediatamente el precio del pasaje. Una pequeña intervención en el transporte, como obligar a la empresa a la higiene de las instalaciones (un poco de lavandina en las escaleras sería conveniente) o aumentar la seguridad con cámaras y presencia policial, le hubiera dado muchos puntos a favor, como gobernante.
En el PRO hay descontento con esta actitud y están buscando quién es el responsable de haberle hecho firmar a Macri ese acuerdo y luego rechazarlo.
No está claro tampoco por qué el gobierno nacional no rescinde el contrato con Metrovías, si es que encontrara la manera de hacerlo sin provocar un caos en el funcionamiento del servcio.

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