3.12.12

Subtes a la deriva

La pelea entre los dos gremios que conviven en los subterráneos porteños, paraliza otra vez el servicio y deja a pie a un millón de usuarios, lo que provoca, ya se sabe, un colapso en todo el tránsito y el insuficiente sistema de transporte en la Ciudad de Buenos Aires.
En medio del traspaso, parece que hoy los subtes no responden a ninguna jurisdicción. Mauricio Macri busca que le aprueben una ley para hacerse cargo y, la verdad, no necesita tanto, pero son las condiciones que decidió imponer: superpoderes, aumento de impuestos, concesión en suspenso y declarar al servicio como esencial para impedir que se paralice (como hoy). En ese callejón incierto quién sabe si el subte sobrevivirá. Lejos está esa ciudad que fue la primera de la región en contar con tan avanzado medio de transporte y la número 13 del mundo en tenerlo cuando cortó las cintas en 1913 (y esos trenes siguen en circulación). ¿Quiere Macri gerenciar los subtes, o busca un camino que nos deje a pie?

La pelea por la ley sigue hoy en día de caos



por Patricia García
para Ambito Financiero

El macrismo seguirá hoy el debate de la ley mediante la cual Mauricio Macri
busca asumir el control de los subterráneos porteños con la intención de conseguir los votos para llevarla al recinto el próximo 13 de diciembre.

Macri pelea con los legisladores que ya le criticaron la norma y no aceptan algunos puntos que considera clave, y a la vez abrió otro frente, más riesgoso, con el sector sindical de los «metrodelegados» que hoy continuará con paros de tres horas alternativos en todas las líneas de subte y el Premetro, tras no haber acordado con las mejoras salariales que firmó el otro gremio, la UTA, con la concesionaria Metrovías.

Por el momento el PRO, que cuenta con 26 de las 60 bancas del recinto, no llega a reunir los 31 votos que requiere la sanción del proyecto de ley, pero tampoco está dispuesto a ceder mucho para que se apruebe. Amenaza con la posibilidad de que, finalmente, si no se sancionara la norma, el subte no pase a la Ciudad de Buenos Aires.

Pero Macri ha redactado un proyecto que elude la adhesión a la ley nacional que este año sancionó el Congreso y que impone el traspaso de los subtes, el Premetro y 33 líneas de colectivos. Se trata de un proyecto para «retomar» el control.
Hay, dentro de la oposición, quienes quieren que la norma estipule directamente la reestatización, mientras que el macrismo la deja solamente como una posibilidad. Los «metrodelegados» se animarán hoy a presentar su propio proyecto de ley.

Crítica

El kirchnerismo básicamente le critica al PRO la propuesta de crear un adicional sobre el precio de los combustibles y, como los sindicalistas -tanto la UTA como Metrodelegados en este caso- que se busque declarar el servicio como «esencial», lo que obligaría a su prestación en un 90% en horas pico los días de huelga.

«Nada que modifique el espíritu de la norma será aceptado», explicó a este diario el legislador Martín Ocampo (radial-PRO). Se refirió a los cambios que propone la oposición y aseguró que la idea es no modificar la declaración de servicio esencial, como tampoco las fuentes de financiamiento. El proyecto propone una suba a las naftas, al GNC, al impuesto a las patentes y en los peajes.
El macrismo podría ceder en cambiar el tipo de impuesto, pero no en sostener el mantenimiento del servicio con los actuales recursos.
Un punto que parece más flexible es el de reducir el pedido de considerar al servicio en «emergencia». La iniciativa sostiene que debería ser por cinco años dentro de los cuales se reemplazarían las licitaciones por compras directas y se permitiría aumentar la tarifa del viaje sin necesidad de audiencia pública.

Perspectivas
Por el volumen de las críticas, sería poco para la oposición obtener apenas una rebaja de los superpoderes, pero el PRO sabe que está por ahora en condiciones de mantenerse firme, ya que si en enero no estuviera definida la transferencia, habría un problema mayor al caducar el pago del subsidio que hasta fin de año hace el Gobierno nacional a la concesionaria para que no suba el valor del viaje.

El ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, insistió con que no se trata de un «impuesto» a las naftas sino de «una contribución».
«No es un impuestazo, sino una contribución», repitió ayer el funcionario y consideró que «de algún lugar tienen que salir los fondos para financiar el subte».

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