Desde el portal de la reconocida librería Zivals, en una esquina también reconocida como es Callao y Corrientes en el eje céntrico de la Ciudad de Buenos Aires, se lanzan los reclamos para evitar la expropiación y posterior demolición del edificio histórico.
El proyecto que alertó y desató el comienzo de esta resistencia, tiene que ver con la construcción de una nueva línea, la F, del subte porteño que se propone el Jefe de Gobierno, Jorge Macri. Por ahora la pelea es silenciosa . En la web de la librearía se recuerdan distintos momentos de su historia.
Entre otros el siguiente: "Resistir, una y otra vez (2000 en adelante)
A lo largo de sus 55 años, Zivals resistió prácticamente todas las crisis que sacudieron al país y al mercado cultural argentino. Las devaluaciones. Las hiperinflaciones de 1989 y 1990, cuando los precios cambiaban mientras un cliente decidía si llevaba un disco o dos. El corralito de 2001. La irrupción del CD y, después, su ocaso. La digitalización. La caída de gigantes globales como Tower Records. El retroceso de la venta física de libros y discos frente al e-commerce y al streaming. Cadenas enteras, con muchísimos más recursos, no sobrevivieron. Zivals sí. No solo siguió abriendo cada mañana: siguió incorporando catálogo, siguió produciendo cultura con Acqua, siguió siendo el lugar donde un libro encuentra a su lector y un disco a su oyente. La librería, en paralelo, no dejó de crecer hasta volverse una de las más completas de la ciudad, con secciones especialmente reconocidas en arte, cine, historia, filosofía y música. En un mercado donde sobrevivir era ya una rareza, Zivals hizo algo más difícil: seguir siendo Zivals".
