12.7.12

Magnolia de Avellaneda

Se declaró árbol histórico el 4 de junio de 1946. Fue plantada por el entonces Presidente Nicolás Avellaneda un 11 de noviembre de 1875 en la ceremonia en la que se inauguró el Parque Tres de Febrero, conocido por los porteños como Bosques de Palermo. Avellaneda sucedió a Sarmiento, por eso le tocó ser el protagonista de la inauguración, entonces se decidió a plantar una magnolia, pero Sarmiento consideraba que debía plantarse un pino. La disputa existió, pero según el escritor Daniel Balmaceda, fue entre un arrayán y una magnolia.
Dice el autor que ": Sarmiento había planeado que presidiría esa ceremonia empuñando una pala de plata, fabricada especialmente, con la que plantaría un arrayán, árbol típico de los lagos del Sur. Su sucesor en el cargo consideró que esa tarea le correspondía y que la planta en cuestión sería una magnolia, por dos motivos: porque ésa era la elección hecha por su esposa, Carmen Nóbrega, y porque ya había redactado un discurso que incluía esta frase: "Magnolia americana del bosque primitivo, con su blanca flor salvaje que pueblos numerosos de América enredaban en el suelto cabello de sus jóvenes mujeres como símbolo de pureza"
Sarmiento insistió con el arrayán sosteniendo que había que plantar especies perdurables y que la magnolia desaparecería en poco tiempo. Pero Avellaneda no  le hizo caso. Sin embargo, Sarmiento al ofrecer su discurso como titular de la Comisión del Parque, pronunció un discurso previo para dar paso a la plantación y dijo: "en nombre de la Comisión popular que presido os ruego que plante un arbolillo", bajándole así el status a la histórica Magnolia, que Avellaneda plantó con una pala que está conservada en la Dirección de Espacios Verdes del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y respondió:

"He obedecido la indicación del Presidente de la Comisión, y queda plantado por mis manos un árbol en conmemoración de esta fiesta. Es la magnolia americana del bosque primitivo, con su blanca flor salvaje que pueblos numerosos de la América enredaban en el suelto cabello de sus jóvenes mujeres, como símbolo de pureza. Podemos nosotros adoptarla como emblema de la intención sana y del propósito bueno que hemos tenido al ejecutar las obras de este Paseo público, que entregamos hoy al solaz del pueblo, con sus lagos, sus sombras y sus grandes avenidas, que encuadran dentro del horizonte vasto y solemne, — por un lado los monumentos de la ciudad vecina, y por otro el espectáculo de las aguas del Plata, dilatándose en ondulaciones vagas, azuladas, infinitas.

Habéis expresado, señor Presidente de la Comisión, el pensamiento de todos, al afirmar que la Nación debe estar presente con su ayuda donde quiera que se agita un proyecto de interés público buscando medios para su realización. Lo había dicho en otra ocasión, y lo repito bajo la solemnidad del momento, en presencia de mis conciudadanos."

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