1.6.12

Riachuelo, de Mendoza y Pancaldo

Benito Quinquela Martin (1890-1977):
Benito Quinquela Martin, "Azul" 
Tal vez erraron y hubiera sido mejor que el puerto de Buenos Aires se levantara en un lugar más natural, la Boca del Riachuelo. Más de cuatrocientos años después de que llegara Pedro de Mendoza, el curso de agua que pudo ser estratégico está intentando ser rescatado, con la intervención de la justicia. Su historia es rica y acumula aventuras y dezasones. Allí quiso arribar Don León Pancaldo, a quien, entre otras peripecias y aciertos se le atribuye haber traido por primera vez el vidrio a Buenos Aires. Y fue mucho antes de la llegada de Juan de Garay a nuestra tierra.
El historiador Enrique de Gandía , quien escribió varios libros sobre Buenos Aires, se ocupó también de ese lugar que quizá pronto volverá a ser maravilloso:


EL RIACHUELO
Desde los primeros tiempos de don
Pedro de Mendoza los conquistadores
advirtieron que el Riachuelo
era un refugio admirable para los
navíos.
Durante la primera fundación tuvo
el nombre de Río Pequeño.
En1575 Hernando de Montalvo lo
llamaba Río de Buenos Aires.
Desde la segunda fundación de
Juan de Garay recibió el nombre de
Riachuelo.
Más tarde también se le llamó Riachuelo
de los navíos.
En un pleito de Antón López de
Aguiar con León Pancaldo quedó
establecido que para entrar en el
Riachuelo era preciso que hubiese
marea.
El gobernador don Diego Rodríguez
de Valdéz y de la Banda confirmó
estos hechos el 20 de mayo
de 1599.
Los navíos primero debían detenerse
en el pozo de San Sebastián,
en un "lugar adonde
está un sitio que por tener más
fondo ancoran allí y con buenas
amarras están seguros", y luego,
hinchiendo la mar entran en un
Riachuelo tan angosto que en su
ancho sólo caben dos navíos".
Sin embargo, este Riachuelo "tiene
tanto fondo que podrían estar en
él navíos de mil toneladas aunque
no puede entrar por su boca navío
que demande más de once palmos
de agua y aun eso ha de ser hinchiendo
la mar..."
Ruy Díaz de Guzmán escribía que
el Riachuelo era tan acomodado y
seguro que metido dentro de él los
navíos no siendo muy grandes
pueden estar sin amarrar con
toda seguridad como si estuvieran
en una caja".
En 1590 Hernando de Montalvo
refería que Buenos Aires "tiene
muy buen puerto, que es un Riachuelo
y dentro de él tiene cuatro
y cinco brazas de fondo".
En 1703 el ingeniero José Bermúdez
atestiguaba que no conocía en
esta costa otro paraje más a propósito
para el desembarco que el Riachuelo,
que es donde se recogen 
las embarcaciones que tiene
esta ciudad y adonde hay una
guardia".


De: Historia de La Boca de Enrique de Gandía

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