15.6.14

Sabores con historia: la Fonda de los Tres Reyes

Buenos Aires Colonial-
La Fonda Los Tres Reyes frente a la plaza,albergó a los
ingleses que invadieron la ciudad.
Escribe
Patricia García

Delicioso, es el libro Sabores de la Patria -las intrigas de la histora argentina contadas desde la mesa y la cocina- que Víctor Ego Ducrot, su autor, me enviara en su momento. Fue cuando conducía Buenos Aires me atrapa en Radio de la Ciudad de Buenos Aires y desde allí nos entrometíamos, los domingos bien temprano, en historias curiosas.
Recuerda entonces Ducrot que los ingleses, en la época de las invasiones, antes de 1810, comían en la Fonda de los Tres Reyes. Para Maríquita Sánchez de Thompson, en esas mesas recibían su castigo.
La Fonda queda en la actual calle 25 de Mayo frente a la plaza y al fuerte y, siempre siguiendo al autor, la regenteaba un italiano, Juan Bonfiglio y su hija era la mesera. Solo se servían huevos con tocinos o canes recocidas, pero aparentemente en todos los cafés y bares porteños se comía igual de mal.
Antes de partir a Luján dicen que Bererford comió allí y brindó también, el 11 de octubre de 1806 y fueun oficial que lo acompañó, Gillespie,  quien relató los padeceres de esa comida diciendo:
"Comimos aquel día en la misma mesa
y junto a criollos y españoles; y el propietario de la Fonda de los Tres Reyes resultó bondadoso amigo de nuestra nación, quien proporcionó asilo gratuito a muchos comerciantes caidos en manos del enemigo después de la reconquista; los visitó alimentó y dio dinero. Y si esa familia habita todavía en la fonda, es acreedora a la gratitud de todo inglés. Cuando después se nos mandó al interior del país, todos los oficiales comieron allí el mismo día y le dejaron una carta de gratitud."
 A confesión de partes.... reflexionó Ducrot acerca de "los traidores" a la patria.

Según el historiador Felipe Pigna,, Los Tres Reyes era el único restorán porteño y "se podía tomar algo en la Confitería Francesa, pero La fonda de Los Tres Reyes era el único restaurante de Buenos Aires. Su única competencia era la casa de Monsieur Ramón, un auténtico Chef francés que preparaba comidas para llevar a domicilio. Muchas señoras mandaban a sus esclavos a aprender a cocinar con Monsieur Ramón".

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