2.7.12

Pirámide de Mayo

 “Entre la Ciudadela y la casa de Belgrano se levanta humildemente la pirámide de Mayo, la que más bien parece un monumento de soledad y de muerte. Yo la vi en un tiempo circundada de rosas y alegría" (Memorias... Juan Bautista Alberdi.1834)





La pirámide de Mayo fue el primer monumento emplazado en la Ciudad de Buenos Aires, un año después de la Revolución de 1810. Su construcción la decidió el Cabildo a menos de dos meses del 25 de mayo, un 5 de abril de 1811 y al día siguiente comenzó la obra.

En abril, el Cabildo había resuelto “levantar en el medio de la plaza una pirámide con jeroglíficos alusivos a la celebridad de la revolución de mayo” Primero pensaron en un obelisco de madera revestido de yeso que luego se tiraría, pero luego creyeron en algo más duradero para adornas la plaza de la Victoria. Le encargaron la construcción al español Francisco Cañete de oficio “alarife”, es decir, maestro mayor de obras. A Cañete lo habían nombrado Director de la Escuela de Dibujo creada por Manuel Belgrano, pero no pudo asumir porque no se puso en funcionamiento. El alarife en cambio dirigió las obras de reconstrucción del frente de la Basílica de San Francisco que se había derrumbado en 1807.

Acuarela de 1817, la Plaza y a la derecha al
fondo, la Pirámide. E.E.Vidal


Para realizar la Pirámide en forma rápida, los cabildantes decidieron hacerla de ladrillos y adobe pero hueca. Cañete utilizó 500 ladrillos y medía casi 15 metros, coronada al pie con un zócalo y sostenida por doce pilares que se adornaron con faroles. Tenía un pedestal y una cornisa.No se pudo terminar a tiempo pero se inauguró igual para festejar el primer año de aquel 25 de Mayo histórico, fiesta que se mantuvo durante cuatro días en cuyas noches hachas de cera se mantenían encendidad. Se la adornó colocando una alfombra y moños y estuvo escoltada por mulatos y blancos. Cuenta Juan Manuel Beruti, un porteño nacido en la ciudad en 1777que escribió un diario de lo que acontencía, que .. “se construyó la gran pirámide que decora la plaza Mayor de esta capital y recuerda los triunfos a la posteridad de esta ciudad, la que se principió a levantar sus cimientos el 6 de abril último; pero aunque no está adornada con los jeroglíficos, enrejados y adorno que debe de tener por la cortedad del tiempo que ha mediado, sin embargo a los cuatro frentes provisionalmente se le puso una décima en verso, alusiva a la obra y victorias, que habían ganado las valerosas tropas de esta inmortal ciudad, y las que esperaban ganar en defensa de la patria, su libertad, y de las banderas que juraron defender; las que de todos los cuerpos se pusieron a los 4 frentes sobre las gradas de la pirámide sobre pedestales que se pusieron al efecto, cuyas banderas y estandartes estuvieron adornando dicha obra los cuatro días de las funciones, poniéndose desde las ocho de la mañana hasta las 8 de la noche que las retiraban a sus cuarteles”



Al año siguiente se reforzó y se le colocó una verja para protegerla.


Desde ese momento los vecinos acostubraron a congregarse en torno a la Pirámide en cada celebración, por ejemplo de batallas ganadas o cada 25 de Mayo.En 1817 el marino inglés Emeric Essex Vidal pintó y escribió sobre Buenos Aires durante los dos años que tuvo como destino la ciudad. En su libro Buenos Aires y Montevideo, publicado en 1820, en el capítulo "La Plaza o gran square de Buenos Aires, dice : "En el centro de la Plaza hay un pequeño obelisco, erigido para conmemorar la declaración de la independencia de Buenos Aires y provincias unidas, al cual se le conoce como el Altar de la Libertad”

Así se mantuvo hasta 1826 cuando el entonces presidente Bernardino Rivadavia quiso hacer una fuente de bronce para poner la Pirámide dentro, haciendo honor a los hombre de Mayo, “una magnífica fuente de bronce, que recuerde constantemente a la posteridad el manantial de prosperidad y de glorias que nos abrió el denodado patriotismo de aquellos ciudadanos ilustres”, pero la idea no prosperó.
Años después, en 1856 -cuando se jura la Constitución ante la Pirámide- se le encomienda al artista plástico y arquitecto Prilidiano Pueyrredón un rediseño del monumento transformándolo tal como está actualmente. La reinauguración tiene lugar el 27 de abril de 1857 con una nueva altura, tres metros más, llegando a 18,76. Le coloca la estatua de la libertad, la leyenda  “25 de mayo 
de 1810” y un sol naciente. 

Se reemplazan los faroles que funcionaban con grasa por nuevos a gas y se coloca un verja más importante para reemplazar la que ya estaba derruida.  En los cuatro ángulos del pedestal, figuras que simbolizan el comercio, la agricultura, las artes y las ciencias. A ambos lados de la Pirámide había dos fuentes de hierro, que más tarde se movieron y actualmente están frente al Teatro Colón.
1829. Carlos Enrique Pellegrini


Asegura Omar De Masi autor de una investigación de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos que la estatua de la Libertad la realizó el francés “Joseph Dubourdieu, quien ya en 1856, acompañando las reformas de Prilidiano Pueyrredon, había realizado la estatua que corona la Pirámide de Mayo (mal llamada la “Libertad” o “República”, cuando se trata de “Bellona”, una diosa romana de la guerra)” y que “Dubourdieu había ejecutado, también, cuatro figuras alegóricas (comercio, agricultura, ciencias y artes), en cemento, que fueron colocadas en los ángulos de la Pirámide. Fueron retiradas y reemplazadas, en 1875, por cuatro piezas de mármol provenientes del Banco de la Provincia y que hoy lucen en la plazuela frente a la Iglesia de San Francisco, en la calle Alsina”.

Para entonces la Plaza no era como ahora. Eran dos plazas, la del Fuerte y la de la Victoria separadas por la Recova que decide unir el intendente Torcuato de Alvear en 1883. Un debate sobre el traslado de la Pirámide no tuvo solución, pero unas décadas después, en 1912 sin embargo se decide correrla.

1870.Archivo General de la Nación
La delicada obra se le encarga a Anselmo Borrel quien con éxito logra cambiarla al lugar donde hoy se encuentra. Se descubrió que en su interior se encontraba intacta la vieja Pirámide de Cañete.
Treinta años después, en 1942 el decreto 120.412 del 21 de mayo, declaró a la Pirámide como Monumento Histórico Nacional, preservándola.
Durante la última dictadura militar (1976-1982) en torno a la Pirámide comenzaron las rondas de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo, para pedir por la aparición de sus hijos. Pañuelos pintados en el suelo evocan esas jornadas. 

En diciembre de 2005, las Madres depositaron en la Plaza las cenizas de Azucena Villaflor, una de las fundadoras de la organización asesinada y se colocó una placa de bronce con la leyenda  "Azucena Villaflor de De Vincenti, creadora de Madres de Plaza de Mayo, detenida desaparecida buscando a su hijo Néstor y a los 30 mil desaparecidos.



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