14.11.12

Los subtes siempre fueron porteños

Red de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires

por Patricia García
para Buenos Aires Me Quiere

Después de una semana negativa para Mauricio Macri, con fotos de inundaciones, basura desparramada por más de seis días y sin haber podido capitalizar el cacerolazo del 8 de noviembre, el jefe porteño anticipó el anuncio y finalmente, sin salida, se hará cargo de los subtes. Hay que decirlo: los subterráneos siempre pertenecieron a la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, antes que el distrito obtuviera su autonomía, en 1996, el sistema de trasporte fue concesionado a una empresa privada para su explotación. El contrato lo firmó el gobierno nacional en los '90, la concesionaria actual Metrovías y también la estatal Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) que sigue existiendo y que es una empresa de la ciudad de Buenos Aires. Por eso, la transferencia polémica es la del contrato, que al concluir automáticamente deja a los subtes bajo la órbita del gobierno porteño. Eso sucedió con la línea H, la más nueva. El jefe de gobierno debe ahora aceptar el traspaso del contrato y la Legislatura, mediante una ley, admitir esa decisión. De otra manera, la norma de la cual habla Mauricio Macri no sería la acertada. La otra decisión es el aumento del viaje y/o un impuesto específico para cubrir los $30 millones que el gobierno nacional otorga a Metrovías como subsidio a la tarifa y dejará de pagar a partir del 1 de enero.
La transferencia del contrato de concesión, por otra parte, siempre fue un reclamo de la Ciudad de Buenos Aires, incluido Macri que lo hizo ni bien asumió su primer mandato en 2007, pero también es cierto que esa transferencia debería hacerse con recursos. Pero, cuenta el ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra, que durante su gestión en medio de la fuerte crisis de 2001, pudo continuar la extensión de la líneas y sin necesidad de endeudamiento.
La gestión de Macri hasta ahora es ineficiente en ese sentido: recibió estaciones a punto de inaugurar que están todavía en espera, como la prolongación de la línea B que corre bajo la avenida Triunvirato o la A, bajo Rivadavia.
Además emitió bonos por U$S 300 millones para el subte, dinero que terminó usando para otra cosa porque no estaba confeccionada la licitación para prolongar la línea H. Todos los porteños pagamos intereses por ese dinero inútilmente.
Ahora viene otro endeudamiento para la compra de vagones y sin duda habrá otro más para solventar el traspaso.
Mientras tanto el deterioro del servicio se incrementa con problemas en la frecuencia, suciedad en todas las estaciones, inudaciones cuando llueve, calor y ruido insoportables.
Sin embargo, la auditoría que encargó Macri al Trasporte de Barcelona, no ha sido tan grave. No habla de ningún riesgo inminente  que, los vagones de la A que van a cumplir 100 años hay que cambiarlos, no era necesario pagar para que lo diga expertos españoles. Ojalá se compren otros que se mantengan por otro siglo.

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